viernes, 9 de enero de 2015

El perro y el palo

Miro a ese pequeño, blanco y negro perro mestizo corriendo tras el palo que acabo de lanzar tras él, atrapándolo y trayéndole consigo hacia mí saltando alegremente como un cervatillo,  como un niño que acaba de encontrar una moneda en el suelo. Le parece una fortuna, es el mayor regalo que nadie le puede hacer en la vida; lanzarle un palo. Parece que sonríe, rebuzna felicidad, sus ojos llenos de vivacidad, brillan a la luz de los rayos del sol que se escurren entre la maleza de la madreselva, iluminando nuestro pequeña zona de juegos. Deja su tan preciado tesoro frente de mi para que vuelva a lanzarlo, y ladra porque yo me obstino y quiero hacerle esperar. Aguarda, con el culo en pompa, fijando su atenta e infantil mirada en mis manos, que se dirigen lentamente a su palo, y, cuanto más me aproximo, más se acerca él, tratando de quitármelo, jugando conmigo, como si se tratara de un juego que ya hubiese aprendido.


Y, con un movimiento sutil y fugaz de mi brazo, consigo coger el palo antes que él, provocando su rebuzno y su excitación, sus ladridos, que me piden que vuelva a enlazar su juego, y le sigo, y le lanzo el palo, y él se vuelve tras él, y corre y lo atrapa, y es feliz y yo lo soy también.

Vive tu propia película

La razón por la cual seguimos anclados a nuestros hogares como caracoles a sus cáscaras, sabiendo que existe un mundo más allá de nuestro sofá; sabiendo que la tierra es inmensa y que en toda nuestra existencia no la conoceremos jamás, ni que pudiéramos aprovechar cada minuto de nuestra vida recorriéndola; sabiendo que existen lugares inimaginables, gente extraordinaria, placeres indescriptibles; la razón por la cual permanecemos a la espera de la vida, es el miedo; miedo a lo desconocido, miedo a padecer, miedo al frío, así como pereza; pereza de abandonar nuestras cómodas y confortables vidas que no van a ninguna parte, solo a la rutina de una vida sin sentido.

Es curioso; disfrutamos viendo en la pantalla de nuestros televisores aventuras, historias fantásticas que ocurren a seres tan corrientes como nosotros, pensando que algún día deberíamos vivir las mismas, pero nunca somos capaces de poner en marcha nuestros planes de cambio.

Tenemos demasiado poco tiempo como para desperdiciarlo a diario en trabajos aburridos, conduciendo nuestro coche por la misma carretera u hipnotizados enfrente nuestros televisores.

Aún estás a tiempo  de cambiar y salir a la calle a VIVIR tu vida; sal, disfruta, ríe, viaja, canta, baila, besa, ama y sé feliz tanto como te sea posible, hasta agotar hasta la última gota de vitalidad que hay en ti.

jueves, 8 de enero de 2015

En català


Vida meva,

Meva vida,

Vius anclada

…aturada

A l’espera,

A l’estacada?

Si és així

Que estás pausada

Si tan guaites,

Estimada

Tanta espera és envà

El temps corre

Els anys passen

Com el film

D’un cineaste

No ets pas una espectadora

Románs immobilitzada

Però no veus que vas errada?

Ets espècie voladora

Ets persona somiadora

Vat les ales, vola enllà

Que la vida són dos dies


Molt millor si són volant.

Peter Pan


Si es que solo tenemos una, una insignificante y sin sentido  vida, que desperdiciamos tan banalmente sin darnos cuenta si quiera;  efímero tiempo que  vivimos como transeúntes en la tierra, como almas errantes que buscan su vera,  como el verano o la primavera, que se cruza ante nuestros ojos como imágenes pasajeras, como en una película en una historia ajena, esos días que tanto anhelamos en los fríos meses de invierno y, que cuando llegan se escapan de nuestras manos como el agua de la rivera.

¿Cuando empezamos a dejar de vivir?, ¿cuándo dejamos de querer ser felices?, ¿por qué nos pasamos la vida esperando el mañana?, ¿por qué sufrimos, lloramos, callamos, y no soñamos, si de vida solo tenemos una, y nadie ni nada la vivirá por nosotros?

Esos niños que éramos, que tan inocentemente sonreían a la luz del día, como si no hubiesen de haber más, que querían a sus madres como si fuesen divinidad, que reían mostrando sus desdentadas sonrisas y ensuciaban sus ropas de barro sin pensar , esa edad de oro donde reinaba la felicidad, esos años de niños que no volverás jamás.


Yo seré como Peter Pan, porque aunque pasen los años seguiré siendo infante sin dudar, viviendo mis días con la más pura felicidad. 

miércoles, 7 de enero de 2015

Verde que te quiero verde

Hace un año en estas fechas, mi pobre yo del pasado sufría escandalosa y silenciosamente con un agobio inmensurable fruto del dichoso y no tan - ya verás que bien te lo vas a pasar- primer año en la universidad. 

Recuerdo que no dormía porqué en mi mente solo podía permanecer la idea de estudiar, estudiar y más estudiar; no me esforzaba lo suficiente y necesitaba hacer mucha más faena de la que había hecho, así que mi cerebro me lo recordaba cada día, cada noche... Pero ¿cómo voy a estudiar si estamos en vacaciones, si me paso el día trabajando, si me he pasado todo el semestre encerrada en casa matándome a leerme los apuntes...?  Esa no era la clase de vida que soñaba, que había anhelado durante mis años de instituto... ese estilo de vida bohemio y libre, fiestero y lleno de emociones que me esperaba, se había convertido en una pesadilla, y eso tenía que cambiar. 
Así que decidí tomarme un año sabático el año siguiente y disfrutar un poco de mi vida... que digo disfrutar, VIVIR MI VIDA,  tal y como tiene que ser.

Y así lo hice; busque en google "cómo viajar sin gastar un duro" y me tope con un blogg en el que explicaban lo que era HELPX, WORKAWAY, COUCHSURFING, WOOOFING... Decidí probar con helpx, encontré una familia a la que ayudar, compré un billete de ida al "verde que te quiero verde" irlandés, y así llegué dónde estoy ahora.

Este en un minúsculo resumen de cómo empecé mi viaje entre caminos escurridizos que me ha llevado a VIVIR una vida de verdad, una vida en la que VIVÍA cada instante del presente, en que no me preocupaba el futuro ni el pasado; una experiencia que recomiendo a todo el mundo,