La razón por la cual seguimos anclados a nuestros hogares como caracoles a
sus cáscaras, sabiendo que existe un mundo más allá de nuestro sofá; sabiendo
que la tierra es inmensa y que en toda nuestra existencia no la conoceremos
jamás, ni que pudiéramos aprovechar cada minuto de nuestra vida recorriéndola;
sabiendo que existen lugares inimaginables, gente extraordinaria, placeres
indescriptibles; la razón por la cual permanecemos a la espera de la vida, es
el miedo; miedo a lo desconocido, miedo a padecer, miedo al frío, así como
pereza; pereza de abandonar nuestras cómodas y confortables vidas que no van a
ninguna parte, solo a la rutina de una vida sin sentido.
Es curioso; disfrutamos viendo en la pantalla de nuestros televisores
aventuras, historias fantásticas que ocurren a seres tan corrientes como
nosotros, pensando que algún día deberíamos vivir las mismas, pero nunca somos
capaces de poner en marcha nuestros planes de cambio.
Tenemos demasiado poco tiempo como para desperdiciarlo a diario en trabajos
aburridos, conduciendo nuestro coche por la misma carretera u hipnotizados
enfrente nuestros televisores.
Aún estás a tiempo de cambiar y
salir a la calle a VIVIR tu vida; sal, disfruta, ríe, viaja, canta, baila,
besa, ama y sé feliz tanto como te sea posible, hasta agotar hasta la última
gota de vitalidad que hay en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario