Si es que solo tenemos una, una insignificante y sin sentido vida, que desperdiciamos tan banalmente sin
darnos cuenta si quiera; efímero tiempo
que vivimos como transeúntes en la
tierra, como almas errantes que buscan su vera,
como el verano o la primavera, que se cruza ante nuestros ojos como
imágenes pasajeras, como en una película en una historia ajena, esos días que
tanto anhelamos en los fríos meses de invierno y, que cuando llegan se escapan
de nuestras manos como el agua de la rivera.
¿Cuando empezamos a dejar
de vivir?, ¿cuándo dejamos de querer ser felices?, ¿por qué nos pasamos la vida
esperando el mañana?, ¿por qué sufrimos, lloramos, callamos, y no soñamos, si
de vida solo tenemos una, y nadie ni nada la vivirá por nosotros?
Esos niños que éramos,
que tan inocentemente sonreían a la luz del día, como si no hubiesen de haber
más, que querían a sus madres como si fuesen divinidad, que reían mostrando sus
desdentadas sonrisas y ensuciaban sus ropas de barro sin pensar , esa edad de
oro donde reinaba la felicidad, esos años de niños que no volverás jamás.
Yo seré como Peter Pan,
porque aunque pasen los años seguiré siendo infante sin dudar, viviendo mis
días con la más pura felicidad.
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